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Charlas que Inspiran: Constanza Cilley

En Orientación Vocacional tuvimos la oportunidad de escuchar a Constanza Cilley autora del libro “Argentina Solidaria”. Constanza es abogada y socióloga, pero se dedica a dirigir la consultora Voices!

Voices! Se dedica a la investigación social y de mercado. Trabajan para empresas y al mismo tiempo dedican su esfuerzo a buscar información sobre el voluntariado. En su charla Constanza nos informó sobre estadísticas a nivel mundial respecto a la solidaridad. Nos mostró una presentación y pudimos comparar la taza de voluntariado en distintos países y los patrones que se repetían entre ellos. Esta idea de la solidaridad y de dedicar un tiempo al voluntariado, quedó rondando en nosotros y nos hizo preguntarnos qué tanto lo somos en nuestro día a día.

Agostina Alday

Clubes de Ideas 2016 – Agostina Alday

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A partir de este año, en Las Cumbres somos parte de los Clubes de Ideas. Clubes de Ideas es una propuesta enmarcada dentro de la organización TedX Río de la Plata y busca embarcarse en el desafío de acompañar a los alumnos de nivel secundario en la búsqueda de sus pasiones y en el desarrollo de capacidades para generar y comunicar ideas.

No te pierdas este video si querés saber más:

Con la participación de 9 oradores el viernes, 5 de Agosto, realizamos nuestro evento de Clubes de Ideas en el que los alumnos de 4to y 5to año que participaron de esta iniciativa, presentaron sus charlas.

Esta fue la charla de Agostina Alday.

Por último, compartimos con ustedes el testimonio de Agostina sobre su participación en este proyecto:

Un día vinieron a la clase de 4to año Lenny e Isa Paz para invitarnos a participar de un taller extracurricular que trataba sobre compartir una idea, tal cual lo dice el nombre. Nos íbamos a encontrar todos los viernes durante algunos meses para trabajar, conocernos, crear una idea y armar una charla sobre esta idea para compartirla. La idea me llamaba la atención, me pareció innovadora y divertida así que levantando la mano me anoté en aquel proyecto sin saber mucho del tema.  El proceso tomó tiempo y dedicación, pensé que iba a ser algo que me iba a resultar fácil, basándome en que estamos llenos de ideas y pensamientos. Se dividió en etapas que fueron trabajando nuestra creatividad poco a poco. Los primeros encuentros eran básicamente hacer una lluvia de pensamientos para compartir entre nosotros. Te sorprendías al escuchar las ideas que otros tenían para compartir, y de las propias también! Pasaban los encuentros y se iba tornando en algo más complejo, ahora el objetivo era aferrarse a una sola idea y enfocarse en como transmitirla al público. Estuvimos acompañados a lo largo de todo el proceso, conversando y compartiendo, abiertos a escucharnos, a dar y pedir consejos. Mi problema fue que al entusiasmarme y descubrir la cantidad de temas de los cuales podría hablar, no pude decidirme. Una semana planeaba hablar sobre un tema y a la otra ya tenía otra idea mejor. Se iba acercando el cierre, terminaban los encuentros y yo todavía indecisa al respecto. Finalmente, decidí armar dos charlas y ver cuál iba a resultar más llevadera a la hora de compartirla con otros. El día que nos tocó hablar frente al público, (previamente habíamos practicado frente a una cámara y los compañeros del taller,) moría de nervios. No quería que sea un discurso más, aprendido de memoria para satisfacer a los demás. No, yo quería transmitir, hacerlos sentir lo que yo sentía, moverlos, emocionarlos. Eso me hizo enfocarme en mí, en que significaba esta charla para mí, en los temas de los cuales iba a hablar, y poco a poco le fui perdiendo el miedo. Pasaban mis compañeros y cada vez me sentía más segura de mi misma, ellos habían pasado por el mismo proceso que yo y sus charlas fueron impecables. Cuando me tocó subirme al escenario eran inevitables los nervios y la ansiedad, pero nuevamente me concentré en lo que quería transmitir y en lo que significaba la charla para mí. Honestamente no sé si habré llegado a hacerlos pensar, o ni siquiera sé si escucharon, de lo que si estoy segura es que me sentía feliz, plena, satisfecha con aquel trabajo al que le había dedicado tiempo y atención. De Club de Ideas me llevo unas ganas enormes de hacerme escuchar y de escuchar a otros, de aprender, conocer, investigar y lo más importante, compartir. Me voy con la idea de que ninguna palabra carece de valor y que el jurado más crítico somos nosotros mismos. Es una experiencia única, sé que cuesta tiempo y trabajo, que parece más fácil y placentero descansar y pasar el viernes con tus amigos antes que trabajar unas horitas de más en este proyecto, pero no es así. El resultado es algo que te llena de orgullo, de ganas de ir por más, de no dejar nunca de aprender del mundo tan diverso en el que vivimos. Para mí, 4 y 5 año son ideales para trabajar en este proyecto, porque quieran o no, en esta etapa de nuestras vidas nos vamos acercando a un cierre. Un cierre de la única etapa que conocemos hasta el momento, de un día a otro vamos a estar parados en el medio del ruido y el cambio de la facultad, el mundo afuera del colegio. Creo que es un espacio donde no sólo dedicás esfuerzo para llegar a un objetivo, sino que también es un espacio para crecer y conocerse. Aprovéchenlo porque les aseguro que vale la pena.

 

La experiencia Tedx fue de otro mundo. El poder ir y tener la posibilidad de tener a varios oradores compartiéndonos sus experiencias, sus ideas, sus vidas, me movilizo un montón. De cada charla pude sacar algo para incorporar en mi vida, temas que iban desde la familia, la infancia, el amor, la medicina, el futuro, la lucha por nuestros derechos y mucho más. Principalmente siento que me tocaron el alma las charlas que trataban sobre temas familiares, me ayudo a ver situaciones desde otro punto de vista, a intentar comprender a los que tenemos más cerca. Lo que más me queda de esta experiencia es que uno tiene que conocerse para saber lo que nos hace felices, tenemos que vivir de los que nos hace felices, y compartir esa felicidad con los demás.